SAN JUAN DE GAZTELUGARTE- BILBAO- AVILA

 Hoy nos hemos levantado a las 6:30 horas para salir pronto y poder llegar antes de comer a ver la ermita de San Juan de Gaztelugatxe en Bilbao.

Teníamos ganas de visitar ese lugar pero nunca habíamos tenido la oportunidad y esta vez no iba a pasar de largo.
Teníamos 490 km por delante y sólo hicimos una parada en San Sebastián para tomar un café y estirar las piernas un poco.
A las 13:30 horas estábamos en el mirador de Gaztelugarte, un bonito lugar con unas vistas estupendas.



No sabíamos muy bien como poder bajar para ir a la ermita, pero seguimos a unas personas que bajaban por una empinadísima cuesta y poco a poco lo vimos cada vez más cerca.
Yo iba pensando en que ahora era bajada, pero cuando tuviéramos que hacerlo a la inversa nos iba a costar mucho hacer ese tramo final.


Empezamos a subir los escalones que llevan a la ermita y después de un rato nos sobraba toda la ropa del sofoco que llevábamos.
El lugar tiene unas vistas muy bonitas, el camino hasta llegar y la ermita son  peculiares al estar enclavados en un paraje extraordinario.


Después de descansar un poco y tocar la campanilla que tiene, nos pusimos en marcha a deshacer el camino, y cuando llegamos al mirador donde habíamos dejado el coche íbamos cansadísimos y con una sudada espectacular. Yo tenía razón en mis pensamientos de que nos iba a costar regresar.

Ya eran más de las 15:00 horas cuando nos pusimos en marcha para ir a Bilbao a comer, pero nos encontramos con un McDonald's en un polígono a la entrada y nos quedamos ahí a comer y descansar un poco.
Cuando recuperamos las fuerzas nos fuimos a dar una vuelta y tomar un café por la zona del puente colgante y sin demorar mucho nos volvimos al coche para hacer los kilómetros que nos quedaban para llegar a casa.





SAINT JEAN DE CÔLE- BRANTÔME- BOURDEILLES- PERIGUEUX

 Hoy con pena nos despedimos del Perigord negro y nos vamos a dirigir al Perigord Blanco.


La primera parada de la mañana está a 88 km según marca nuestro GPS y es el pueblo de Saint-Jean-de-Côle, donde se encuentra el castillo de Marthonie.




Es un pueblo muy pequeño cuyos atractivos están concentrados en la plaza del pueblo, la pena es que el castillo y la iglesia estaban cerrados, por lo que hicimos una breve visita y enseguida nos pusimos nuevamente en camino.

A 20 km se encuentra la población de Brantôme, que cuenta con la Abadía de Brantôme como reclamo turístico, pero a nosotros nos encantó el pueblo en conjunto, un paseo por Brantôme es desconectar completamente.
Dejamos el coche en un parking de tierra que hay a la entrada del pueblo y luego nos dirigimos al centro siguiendo el curso del río.







En un lado de la Abadía Benedictina, hay una gruta tallada en un acantilado calcáreo en parte escondida por edificios.
Nosotros solo pudimos llegar hasta donde está, pero los horarios de visita no nos cuadraban y no entramos por falta de tiempo.

A 10 Km y atravesado por el río Dronne, está la localidad de Bourdeilles, que cuenta con dos castillos de diferentes épocas construidos sobre una terraza rocosa.
De los siglos XIII y XIV es la Fortaleza Feudal dominada por una torre de 35 metros de altura.
A finales del siglo XVI Jacques de Montbron hace construir la parte renacentista.
Nosotros dimos un paseo por todo el pueblo, atravesamos el río y nos dirigimos a visitar las instalaciones del castillo.







La visita duró una hora aproximadamente y no nos detuvimos más, todavía nos queda camino para llegar la ciudad de Périgueux que es la capital del departamento de la Dordoña y ciudad más grande del Perigord.
Tiene un precioso casco antiguo medieval formado por estrechas callejuelas y fachadas de piedra blanca.
La catedral de Saint Front es el edificio más característico de la ciudad. Catedral que es parada de los peregrinos que por estas tierras se dirigen a Santiago.
La mejor panorámica se toma desde el puente Saint Georges.





Después del paseo por la ciudad nos fuimos al hotel que lo teníamos reservado en esta ciudad.
Salimos a cenar y ha visitar el ambiente nocturno por las plazas céntricas, pero nos fuimos a descansar pronto porque mañana hay que volver a España y hay muchos kilómetros por delante.

LA ROQUE GAGEAC- CASTELNAUD LA CHAPELLE- BEYNAC EL CAZENAC- DOMME- SARLAT LA CANEDA

 Nos despertamos a las 8:00 horas con muchas ganas de seguir conociendo los pueblos del Perigor Negro, y hoy comenzaremos el día visitando el pueblo de La Roque Gageac.


Este pueblo precioso a las orillas del Dordogne, está clasificado como pueblo más bello de Francia.

Situado en un acantilado, sólo tiene una calle sobre la que se asientan unas cuantas casas preciosas, todas ellas color ocre y con tejados rojos.



El pueblo más allá de la calle, comienza a alzarse con construcciones pequeñas por el acantilado por lo que la vista panorámica es inmejorable.



Una bonita forma de visitar el pueblo es en unas embarcaciones llamadas Gabarras, utilizadas en otros tiempos para transporte de mercancías, pero aunque intentamos alquilar una de las que estaban a orillas del río nos dijeron que sólo están activas en la época alta de turismo, por lo que nos quedamos con ganas.

Volvimos al coche para ir a nuestro siguiente destino que está a 6 km.

Castelnaud la Chapelle, otro de los pueblos imprescindible de visitar, de estilo medieval con calles empedradas que se empinan poco a poco hasta llegar a la cúspide de la visita, su imponente castillo.
Este pueblo ha sufrido distintos conflictos por su perfecta situación, incluyendo la Guerra de los 100 años.
El Castillo de Castelnaud hoy es el museo de la Guerra de la Edad Media.






Nos pusimos otra vez en carretera para llegar a Beynac et Cazenac, situado a unos 6 km.
Este pueblo fue uno de los que más me gustó, el paseo que dimos por sus calles estrechas y empinadas hasta llegar a su castillo fue precioso.
Esta joya medieval se encuentra emplazada en un espacio estrecho del río Dordoña y un acantilado, por lo que el pueblo se ha adaptado al paisaje trepando sobre la pared rocosa.
Clasificado como pueblo más bello de Francia, pasear por sus calles hace que te traslades a otra época.
El Castillo de Beynac asoma al precipicio desde 150 m de altura.












Nos costó mucho despedirnos de Beynac, sin duda un lugar precioso, pero desde arriba del pueblo se divisan otros cuantos castillos y aunque no los tenemos en la ruta, no queremos dejar de visitarlos aunque sea de pasada puesto que tenemos tiempo.




Estos castillos son de propiedad privada y tienen una valla para que no se pase, pero descubrimos que en la zona están los Jardines de Marqueyssac, fue una lástima que ya fuera tarde para poder entrar y disfrutar con tranquilidad de la visita, el señor de la entrada nos dijo que no nos iba a dar tiempo de hacer la visita porque cerraban en 20 minutos.

Miramos el plano de la zona y decidimos acercarnos al pueblo de Domme que también es uno de los pueblos más bonito de Francia.

Este pueblo está apartado del río, y cuenta con unas terrazas mirador desde donde se pueden ver casi todos los pueblos por donde hemos pasado a lo largo del día, por lo que las vistas son excepcionales.







Desde aquí pusimos rumbo a Sarlat-La-Caneda para hoy poder ver la ciudad de noche, que seguro no defraudará.

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